El PAU de Sanchinarro es una extensa planicie en construcción situada en el borde noreste de Madrid. En estos terrenos, rodeado por vías rápidas se asentará muy pronto un nuevo barrio residencial de privilegiadas vistas a la sierra de Guadarrama.
El presente proyecto de viviendas en altura, proyectado por los arquitectos holandeses MVRDV y la arquitecta madrileña Blanca Lleó, quiere romper la excesiva homogeneidad del trazado previsto por el planeamiento, que contempla en la casi totalidad de las parcelas residenciales, la configuración de manzana cerrada de 6 plantas. Sin embargo, el volumen proyectado para la parcela TR-22, se desarrolla en 21 plantas y emerge como referente para la ciudad y el territorio. El edificio es un encuadre y un observatorio del horizonte lejano. La construcción proyectada, al elevarse, permite liberar en gran parte la ocupación de la parcela; así se hace posible la cesión de una parte del terreno privado en beneficio del disfrute social colectivo. Se contribuye de este modo a la generación del espacio público necesario que la ciudad contemporánea demanda.
El gran mirador situado a 36 metros del suelo, ofrece a los vecinos un jardín comunitario y un espacio al aire libre en altura, donde encontrarse y gozar de las vistas. En resumen, la propuesta quiere abrir la arquitectura doméstica al entorno de la ciudad nueva, al territorio próximo (los nuevos barrios, las redes de circulación, la sierra de Guadarrama) y también, por que no, al contexto mediático que nos rodea.
Los más de 23.000 m2 construidos, contienen una gran variedad de situaciones y tipos de vivienda, como respuesta adecuada a la heterogeneidad e individualidad actual. Se trata de propiciar las relaciones humanas, integrando en un mismo edificio a grupos sociales diversos y modos de vida distintos.
Las circulaciones por el edificio dibujan “calles y plazas verticales” en prolongación con la estructura urbana de la ciudad. Sus transformaciones a lo largo de cada recorrido, aglutina a modo de pequeños barrios, las distintas tipologías. En las fachadas, cada uno estos 9 grupos de viviendas o barrios, queda identificado y diferenciado de los demás, utilizando distintas combinaciones en la modulación y posición de los huecos, así como diversos materiales, texturas y colores; tres tipos de piedra, tres prefabricados GRC distintos y tres aparejos de “gresite”, componen volumétricamente el juego de las fachadas.
Contra la seriación y repetición racionalista de la unidad familiar tipo, se plantea la variación razonable como respuesta a los nuevos modos contemporáneos de habitar. Se proponen organizaciones de viviendas flexibles, y adaptables. Se trata de propiciar la identidad que cada habitante vuelca en su casa, facilitando la adecuación a un funcionamiento requerido e incorporando en lo posible los cambios y solicitudes de la demanda actual.