IES Marina Cebrián , Tenerife
El edificio se sitúa en el barrio de San Matías-Taco, Término Municipal de La Laguna, en un entorno que presenta un elevado grado de complejidad urbana y conflictividad social, al converger un denso tejido edificatorio residencial de autoconstrucción, con una zona industrial desarrollada alrededor de la extracción de áridos de la Montaña de Taco.
El solar cuenta con un desnivel de más de siete metros de diferencia entre las rasantes de las vías a las que da frente y contiene en su interior varias especies arbóreas de gran porte y belleza, entre las que destacan dos grandes laureles de indias, una phoenix canariensis y una hilera de palmeras washingtonias.
Siguiendo la matriz de las instalaciones industriales cercanas, el conjunto se ordena basándose en un esquema en peine, que se adapta a la estructura abancalada original del terreno. Tiene como base un porche cubierto, que organiza los recorridos entre las distintas zonas de uso, procurando un ambiente protegido aunque abierto, que aprovecha las condiciones climáticas del lugar. Al mismo tiempo, establece una completa comunicación visual de todo el centro, que se hace comprensible desde este exterior cubierto.
El porche-corredor principal hilvana las distintas piezas docentes, administrativas y deportivas que, dispuestas de forma alterna para respetar los árboles existentes, definen una secuencia de espacios libres que estructura el conjunto desde el espacio vacío.
Los distintos espacios docentes: aulas polivalentes, laboratorios, talleres, seminarios y aulas específicas, reciben iluminación natural homogénea e indirecta, “luz neutra”, a través de la superficie acristalada continua que configura las fachadas de los módulos hacia el noreste.
El sistema de circulaciones se desarrolla, en cambio, orientado al suroeste, vinculado a un sistema de parteluces verticales alternos de hormigón armado, cuyos juegos cambiantes de luces y sombras se proyectan sobre los frentes de color que configuran los corredores. Éstos están compuestos por paneles de alta presión, dispuestos mediante un código cromático que sirve para cualificar y diferenciar las distintas áreas y organizar los recorridos.
Esta piel continua tiene como finalidad separar los usos más públicos, de circulación y estancia, de las áreas docentes específicas. Allí donde se especializa para albergar otros usos, la piel aumenta de espesor, dando lugar a muebles flexibles como el de recepción y secretaría. La piel-color permite desde una permeabilidad máxima, hasta su cierre completo, lo que hace compatible el uso de las áreas deportivas y biblioteca fuera del horario lectivo del centro, permitiendo abrir el Instituto al barrio.
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